Aquí te proponemos un arsenal de cosméticos para corregir esas pequeñas imperfecciones de última hora.

- Rojeces: se producen por presión de los capilares cutáneos y su fragilidad. Su causa son los cambios de temperatura, la ingesta de algunos alimentos o alergias de contacto.

¿Qué hacer? El equilibrio fisiológico de la piel está muy frágil, la higiene es fundamental. Y usa cremas antirrojeces.

- Bolsas y ojeras: las bolsas son el resultado de una retención de líquidos y grasas por falta de circulación. Al drenar mal, el músculo auricular pierde fuerza y la grasa que le rodea se desplaza, abultándose. Las ojeras se producen por aumento de los vasos sanguíneos; la piel del contorno de ojos adelgaza y las venas se hacen visibles.

¿Qué hacer? Descansar bien y, luego, aplicarte compresas de manzanilla y cremas con vitamina k.

- Puntos negros y espinillas: los comedones se producen al taponarse un folículo piloso-sebáceo y las secreciones se mezclan con células muertas.

¿Qué hacer? Ante todo, higiene escrupulosa con productos adecuados.

- Arruguitas y patas de gallo: por pérdida de elasticidad y tonicidad, causada por una disminución de colágeno y elastina, y mala hidratación.

¿Qué hacer? Conviene proteger del sol e hidratar bien la zona con un producto que contenga retinol y antioxidantes.

- Brillos: ocurren en pieles grasas, porque son las más afectadas por los cambios hormonales y el estrés que activan las glándulas sebáceas. Se concentran en nariz frente y barbilla.

¿Qué hacer? La clave para acabar con ellas está en la limpieza y el uso de productos específicos, libres de grasas. En cuanto al maquillaje, opta por las bases en polvos compactos.

Disimular defectillos de la piel

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