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Los peeling o exfoliaciones consisten en aplicar unas sustancias que ayudan a eliminar los residuos y la piel muerta de las capas más superficiales, para facilitar así su renovación y oxigenación. Esto favorece el recambio de las células cutáneas, ya que ayuda a destapar los poros obstruidos de asfixian la dermis. El resultado es una piel mas suave, tersa y vital, con menos cicatrices superficiales y pequeñas arrugas. Al renovar la piel también consigues que los ingredientes de las cremas o aceites que vallas a utilizar después penetren mucho mejor en ella. Por otra parte la exfoliación te ayuda a relajarte y a olvidarte por un momento de las preocupaciones y las prisas del día a día. Para hacerte un peeling puedes optar por usar productos específicos o naturales, recuerda que antes de aplicarlo la piel debe de estar limpia y sin restos de crema hidratante. No conviene hacerse una exfoliación tras depilarse: Pieles normales o grasas: Rostro: Hecha dos cucharadas de azúcar en un bol y añade el zumo de un limón, remuévelo bien y extiéndelo por la cara. Déjalo actuar 10 minutos y luego acláralo con abundante agua fría. Si lo repites una vez a la semana notaras la piel más suave y luminosa. Cuerpo: Mezcla una cucharada de aceite de oliva con tres de sal marina y aplícalo dando un masaje por todo el cuerpo. Retíralo con agua fría.
Pieles secas: Rostro: Mezcla un yogur natural con dos cucharadas soperas de germen de trigo. Aplica la mezcla con la yema de los dedos, dibujando círculos sobre el rostro y el cuello durante 2 minutos. Retíratelo con agua fría y vuelve a repetir el masaje. Cuerpo: Añade 3 cucharadas de almendras molidas en un bol con aceite de almendras dulces. Aplícatela por la zona a exfoliar con una esponja y masajeada durante unos minutos, por ultimo retíralo con agua tibia.
Pieles sensibles: Rostro: Añade 125 ml de aceite de rosas y dos cucharadas de germen de trigo en un recipiente. Mézclalo bien y aplícatelo sobre la piel masajeando bien la zona durante unos minutos y acláralo con agua tibia. Cuerpo: Añade a un poco de agua tibia unas gotitas de aceite de almendras y dos cucharadas de salvado de avena. Cuando consigas una pasta uniforme, aplícala cuidadosamente con la yema de los dedos, acláralo con agua tibia. Repítelo cada quince días. |
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Peeling |
